
Cuando estuvé en Nueva York visité una libreria que resultó ser unas de mis predilectas. Siempre que entraba, me dirigía inevitablemente hacia las estanterias donde estaban los libros de interpretación de sueños. Enseguida me convertí en una avida lectora de los libros que trataban estos temas. Hasta ahora.
Soy Eulalia Díaz; he realizado diversos programas de radio sobre Interpretación de sueños y es un mundo que me fascina.
Uno de los libros que más me ha impresionado es un libro-guia de cabecera que se enfocaba no solo a la simbología que entrañan los sueños, sino también a cómo interpretar dichos sueños en el entorno particular de cada soñante.
Ese es el enfoque que más se aproxima a una correcta interpretación de los sueños: aprender de los sueños y contrastarlos con la realidad.
Desde un punto de fisiológico soñar es una necesidad. Pero también los sueños entrañan gran información sobre nuestros sentimientos, nuestros temores e inseguridades. De nuestra propia vida y el entorno que nos rodea. Muchas veces nos muestran la solución a problemas sin resolver en la vigilia.
Nuestro inconsciente proporciona la clave que nos puede ayudar a identificar problemas y estados de ánimo que nos afectan. Un ejemplo curioso es la propensión de los estudiantes, que en épocas de examenes, sometidos a gran presión, suelen liberar la tensión mientras duermen, con sueños de luchas y batallas.
Podemos tener sueños premonitorios, que simbolicamente nos pueden estar avisando de sucesos futuros. Sueños recurrentes, pesadillas, ... Todos ellos forman parte de un rico mundo espiritual que encierra nuestros símbolos oníricos.